En el Día Mundial de la Bicicleta (este viernes), imposible no referirme al cicloturismo. Esta es una actividad muy consolidada en los países que tienen un desarrollo turístico importante; acá estamos partiendo. El aumento en los traslados en bicicleta, tanto urbanos como interurbanos, permite conocer lugares donde el bus no te deja, tomarse tu tiempo, disponer de tu propia planificación, llegara espacios y compartir con personas que en el auto no lo harías.

El cicloturismo cobra cada vez más importancia, en todas sus modalidades y, como país, no podemos quedar atrás. Es cierto que a nivel de macrocifras no aporta tanto, no es un tour cerrado, con grandes gastos que luego podamos mostrar como logros, pero sí es una actividad que aporta mucho al desarrollo local, tiene bajo impacto en ruido, en contaminación, en polvo, permite parar y conversar, permite conocer lugares. Es un gasto turístico pequeño, pero altamente democrático, llegando a lugares donde el turismo tradicional no llega.