Vice Presidente de Fedetur

Opiniòn de Mauro Magnani su visiòn sobre la Crisis Covid19.

Mauro Magnani se toma su tiempo antes de responder las razones de fondo por las que su actividad lleva tantos meses siendo la más golpeada de la economía chilena.

Es publicista y empresario, vicepresidente ejecutivo de la Federación de Turismo (Fedetur) y representante del Hotel Torre Mayor. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) publicó recientemente que en abril el 65,6% de los centros de alojamiento del país estuvo cerrado y las pernoctaciones cayeron un 91%, respecto al mismo mes del año pasado.

Y sin duda las cifras de mayo serán aún peores, si se considera que la última encuesta de empleo de la Pontificia Universidad Católica de Chile dada conocer la semana pasada- situó al turismo como el rubro con mayor cesantía de la economía local, con una tasa del 20% de desocupación, casi el doble de la nacional.

Mauro explica que para la industria del turismo existen tres adversidades que la impactan por sobre todo: la inseguridad social o la guerra, los desastres naturales y las pandemias.

«De esas tres cosas más malas que hay en el turismo, nosotros vivimos desde el año pasado dos», lamenta el empresario, aludiendo al estallido social de octubre y ahora al crecimiento trepidante del coronavirus.

-¿Y cómo han logrado subsistir hasta ahora? ¿Lo han hecho con ahorro, crédito…?

-La industria ha logrado subsistir como puede, pero el problema es que muchos no pueden resistir por más tiempo.

Magnani enfatiza que generalmente los hoteles tienen caja para tres o cuatro meses, pero agrega que con una crisis que se arrastraba desde octubre a la gran mayoría de los hoteleros esa reserva se le agotó. El especialista en este ámbito añade que han resistido a costa de «creatividad», las ayudas y programas promovidos por el Gobierno y la comprensión de los funcionarios y colaboradores.

«Y metiéndonos la mano al bolsillo, pero todo tiene un límite. Así como vamos, muchos van a tener que cerrar», lamenta.

LAS RESIDENCIAS

En las últimas semanas el Gobierno decidió que uno de los ejes de su estrategia para combatir el avance del nuevo coronavirus entre la población serían las residencias sanitarias, que acogen a los infectados que no tienen las condiciones en su casa para guardar la cuarentena, así como a sus contactos estrechos.

Según los datos del Ministerio de Salud, actualmente hay más de 130 recintos habilitados con ese fin, que ofrecen más de 12 mil camas.

En ellas las personas pueden cumplir el aislamiento en una habitación en que reciben controles médicos, aseo y alimentación.

Muchas de las residencias eran hasta hace poco hoteles y hospedajes que debieron cerrar u optaron por llegar a un acuerdo con el Estado y reconvertirse transitoriamente en este tipo de recintos, ya que la pandemia los tenía económicamente asfixiados.

Magnani aclara que Fedetur presta todos los servicios relacionados con la hotelería, mientras que los cuidados sanitarios están a cargo de las autoridades del ramo. «Es una mezcla que ayuda», afirma.

-¿En qué les ayuda a ustedes?

-Primero porque nos ayuda a operar como empresa. También hay un ámbito social detrás que es muy importante en estos momentos para las personas. Y tercero, es que nos hemos logrado capacitar en los protocolos, los productos, los reglamentos sanitarios con que se enfrenta la pandemia, algo que no sabíamos y que nos va a servir mucho para el futuro. Además, alcanza para subsistir si uno es eficiente en los costos.

SUBSECRETARÍA

Recientemente la Subsecretaría de Turismo publicó los protocolos ideados con los equipos sanitarios que se exigirán para cuando se pueden abrir restaurantes y cafés, y los servicios de alojamiento y turismo.

Para estos últimos considera que se definan aforos máximos que aseguren la distancia social en la zona de recepción; evitar la disponibilidad de lápices y material de folletería; fomentar el pago de medios sin contacto; que el servicio de transporte de equipaje del cliente se realice con guantes desechables o toallitas desinfectantes para limpiar asas y manillas, y pide también evitar el servicio de estacionadores de vehículos, entre otras medidas.
Magnani cree que en octubre o noviembre podrían darse las condiciones sanitarias para retornar la actividad.
El dirigente gremial compara la fecha de la reactivación al nivel de la que se hacen las personas sobre el momento en que habrá una vacuna para el coronavirus.

«El 2020 está prácticamente perdido. Yo creo que en los primeros cinco meses la ocupación va a ser de un 20 a un 25% porque la gente no se va a atrever a viajar, no va a tener la confianza para hacerlo en familia, por negocios», dice ante la incertidumbre sanitaria que podría persistir.
-¿Entonces para cuándo espera una normalización?
-Yo creo que van a pasar un año y medio a dos años para recuperar lo que teníamos. Hoy estamos parecido a lo que éramos 10 o 15 años atrás. Es un retroceso muy grande.
¿Tanto tiempo?
-¿Hoy tendrías la confianza como para subirte a un avión por diez o 15 horas? No sé, yo creo que vamos a tener que aprender a vivir con el virus, con estos protocolos… sí, vamos a tener que aprender.

Por otro lado: La Asociación Internacional de Transporte Aéreo, el grupo que representa a la industria global de las aerolíneas, elaboró una «hoja de ruta» para reiniciar la aviación el mes pasado. Recomendaba medidas «estratificadas» que serían «implementadas en todo el mundo y mutuamente reconocidas por los gobiernos». Incluían el rastreo de contactos del pasajero antes del vuelo; controles de temperatura al tiempo que los viajeros lleguen a los aeropuertos; el uso de cubre-bocas por parte de los pasajeros; cubrebocas y equipo de protección personal para aerolíneas y personal aeroportuario; opciones de autoservicio que no requieren contacto para registrarse y documentar equipaje; y procedimientos de aduana procesados electrónicamente.