«Incorporar extranjeros en forma gradual es vital para la recuperación del turismo»

Plantea que el sector lleva 17 meses con restricciones que le impiden una reactivación efectiva y critica duramente el plan Fronteras Protegidas. «Chile tiene uno de los más altos niveles de vacunación en el mundo, pero somos uno de los países más cerrados», reclama.

«La industria no aguanta otro año más sin flujo de turistas extranjeros», afirma el presidente de la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur), Ricardo Margulis Budnik, quien valora la flexibilidad introducida al plan Paso a Paso, pero no por eso deja de criticar los cambios al programa Fronteras Protegidas, que permite que las personas con pase de movilidad puedan salir del país, pero mantiene la restricción de ingreso de visitantes foráneos. Fedetur esperaba más.

«Es una medida elitista, insuficiente y discriminatoria, ya que no permite el ingreso de turistas extranjeros y afecta principalmente al turismo nacional. No logramos comprender cuál es el criterio para esta decisión, ya que si quienes vienen de afuera lo hacen inoculados, es incomprensible que se les impida ingresar al país», plantea el dirigente empresarial, quien hace ver que el turismo internacional representa más del 40%de los recursos que mueve el sector.

Y subraya que hay destinos que requieren de turistas extranjeros para sobrevivir, como Torres del Paine y la Patagonia en general. «En la Región de Valparaíso los argentinos son parte fundamental del turismo de verano, entonces es muy importante ir viendo de qué manera se va abriendo. No estamos pidiendo que volvamos mañana al escenario pre pandemia, pero contradictoriamente, Chile tiene uno de los más altos niveles de vacunación en el mundo y somos uno de los países más cerrados».

UNA «DAÑINA INCONSISTENCIA»
– ¿Qué expectativas tiene el sector en torno a las modificaciones del plan Paso a Paso? ¿Qué es lo que más destaca y qué echa de menos?

-Lo que más destacamos es que las regiones que tengan un porcentaje de vacunados con las dos dosis y un bajo nivel de contagio puedan optar a tener un toque de queda más reducido, lo cual es muy bueno para el mundo gastronómico. Lo otro es que aumentaron los aforos y que en el caso de las comunas en fase 2 se permite el uso de los salones de restaurantes, lo cual es muy importante porque no todas las regiones tienen las condiciones para operar terrazas y estamos en invierno.

También destacamos que las personas vacunadas que están en comunas en esa fase tengan la posibilidad de moverse con su pase, y eso lo vimos el último fin de semana largo, cuando estimamos que se movieron unas 600 mil personas. Eso nos parece muy relevante porque el turismo se desarrolla principalmente en las regiones, y lo ejecutan pequeñas y medianas empresas en su gran mayoría. Hay un efecto multiplicador muy importante y nosotros estamos contentos con las modificaciones al Paso a Paso. ¿Qué nos falta? La apertura de fronteras.

– ¿Qué le parecen los cambios que flexibilizan el plan Fronteras Protegidas anunciados el jueves por el Gobierno?

– Si bien es un avance que las fronteras se abran para quienes quieran salir de país y estén vacunados con dos dosis, es una medida elitista, insuficiente y discriminatoria, ya que no permite el ingreso de turistas extranjeros y afecta principalmente al turismo nacional. No logramos comprender cuál es el criterio para esta decisión, ya que si quienes vienen de afuera lo hacen inoculados, es incomprensible que se les impida ingresar al país.

Aquí observamos una inconsistencia, que además le provoca un profundo daño a la generación de empleo del sector, considerando que la medida incentiva salir al exterior, cuando lo que se debiese cuidar es el turismo interno, entendiendo que hoy Chile es un país que tiene la ventaja de ofrecer seguridad sanitaria al contar con un alto número de población vacunada y protocolos de alto estándar.

Esto es a todas luces arbitrario y como industria solicitamos que se deje sin efecto, ya que llevamos 17 meses con restricciones que impiden una reactivación efectiva de nuestra actividad. Porque si el argumento para mantener la restricción es evitar que ingresen nuevas variantes del coronavirus, eso puede ocurrir tanto con los que salen de Chile y vuelven a entrar, como de quienes vienen del exterior.

«PARA NOSOTROS HA SIDO MUY DRAMÁTICO»
– El sector ya venía complicado tras los hechos de violencia desde octubre de 2019, cuando las reservas cayeron más de un 50%, lo que usted calificó como un terremoto grado 10. ¿Cuánto empleo se perdió entonces?

– No sé exactamente cuántos empleos se perdieron a raíz del estallido de octubre, pero le puedo decir que con la pandemia fueron más de 200 mil y hay otros 150 mil que están bajo la ley de protección del empleo. O sea, se perdió un tercio y un gran porcentaje se encuentra en una condición bastante precaria que probablemente podrá ir mejorando en la medida que el Paso a Paso vaya fructificando, pero todavía hay comunas muy turísticas que siguen en cuarentena. Entonces, para nosotros ha sido muy dramático. Además, de esos 600 mil empleos que generábamos en enero del 2020, el 58% eran empleos femeninos y un 50%, incluyendo las mujeres obviamente, eran jóvenes, menores de 30 años.

-Los dos segmentos más complicados por la crisis sanitaria…

– Son dos sectores bastante golpeados por el desempleo y ahora están mucho más afectados. Son empleos que no es fácil reconvertir. Usted no reconvierte a obras públicas, por poner un ejemplo, a una mucama, una recepcionista, una agente de ventas, una tour operadora o una guía de turismo. Son bastantes diferentes las habilidades que se requieren. Entonces es muy importante que esos empleos se recuperen. En ese sentido es necesario que los niños puedan volver al colegio, porque también para muchas mujeres es difícil poder trabajar teniendo a los niños en la casa, ya que son ellas quienes desgraciadamente cumplen un rol mucho más importante que el de los hombres en el cuidado de los hijos, o a veces tienen que hacerse cargo solas del hogar.

EL IMPACTO DE LOS PERMISOS
– Según el Barómetro Chileno del Turismo, de noviembre de 2020, mientras la economía chilena cayó un 14,1% respecto a igual período del año anterior, el turismo se desplomó mucho más: un 52,8%.

– Exactamente. Cuando uno ve las cifras del lmacec de mayo, que registraba un 18%de aumento de la actividad, ocurre que se está comparando con un mes muy malo del año pasado. Si usted analiza lo que pasó con el turismo respecto de mayo del año anterior, no creo que la actividad haya subido más de un 3, 4 ó 5%, porque no hemos podido volver a desarrollarnos con cierta normalidad como sí lo han hecho la construcción, la agricultura, la pesca, la industria en general, en parte el comercio, porque nuestra actividad es presencial. Una experiencia presencial. Yo quiero ir a Reñaca, no quedarme mirando un video de Reñaca. Por eso estamos contentos con el nuevo Paso a Paso, porque nos permite de alguna manera empezar a volver, entendiendo que es fundamental que la gente se siga cuidando y cumpliendo las normas sanitarias.

– Como usted decía, en tiempos normales el turismo genera alrededor de 600 mil empleos, equivalentes a un 7% de la ocupación nacional. ¿Cuánto tiempo se estima que demorará el sector en recuperarlos?

-Las estimaciones que hace la lata, la organización mundial del turismo, y que hacemos nosotros mismos, es que volver a las cifras que teníamos antes va a tomar unos tres años más. Fíjese que el periodo septiembre 2020 a septiembre de 2021 va a ser prácticamente un tiempo perdido. Hubo un movimiento en el verano producto del permiso de vacaciones, también ahora con las vacaciones de invierno con el permiso de movilidad, y esperamos que las condiciones se mantengan de aquí en adelante y podamos empezar a incorporar extranjeros en forma gradual, eso es fundamental para la recuperación de nuestra actividad.

EL CIERRE DE LOS MÁS PEQUEÑOS
– El sector llegó a captar más de 5,5 millones de turistas extranjeros al año.

– No le voy a decir el año que más tuvimos porque fue un periodo muy influenciado por el turismo de compras, pero llegamos a tener cinco y medio millones de turistas extranjeros al año. Yo no digo que queremos tener lo mismo el próximo año, pero apuntémosle a un par de millones el primer año, otro tanto el segundo, y así ir recuperando la actividad completa en unos tres o cuatro años más.

Piense en la industria de los cruceros. O en la de la nieve, que recibe muchos turistas extranjeros, unos que se alojan en los centros de sky, pero una gran mayoría -brasileños principalmente- se quedan en ciudades como Santiago para ir por el día a esquiar a los diferentes centros que hay cerca. Bueno, este año no está recibiendo turistas. Hay mucha infraestructura hotelera y de servicios turísticos que se desarrolló para el movimiento que había en Chile hace dos años.

Y por una crisis absolutamente inesperada, que afectó a todo el mundo, nos vimos obligados a cerrar. Hay muchas empresas en condiciones muy complejas que han recibido ayuda del Estado, pero que no son suficientes, porque lo que el sector necesita es actividad. La mejor ayuda para la industria del turismo es poder operar para pagar los créditos que nos dieron.

– La Región de Valparaíso fue la que perdió más empleo a nivel nacional en el rubro en el periodo analizado, con un desplome del 61%, seguida por la Región Metropolitana que bajó 52%. ¿Cuántos negocios habrán tenido que cerrar?

– Es muy difícil calcularlo porque en la prensa en general se publica la información respecto de los casos grandes, del negocio conocido, del Bar Cinzano, de la cadena de restaurantes. Pero por cada uno de los que sale en los diarios hay muchos que tuvieron que cerrar. Uno anda por la calle de repente y donde antes había una fuente de soda ahora hay un cartel que dice «Se Arrienda».

Son muchos porque, como le decía, nuestra industria está compuesta en más de un 95% por pequeñas y microempresas. Entonces, una persona que tenía un capital, compró una casa en Valparaíso y la convirtió en un bed and breakfast, dejó de recibir huéspedes durante un año y medio y, bueno, a lo mejor tuvo que cerrar la casa, venderla, devolverla. Lo mismo con cabañas, restaurantes, tour operadores, en fin. Y esto tiene mucho que ver con el volumen de desempleo.

– De los más de cinco y medio millones de turistas extranjeros en 2018 la cifra cayó a cuatro millones y medio en 2019, y la estimación para 2020 era de un millón cien mil. ¿Se cumplió la proyección?

– Puede que se haya cumplido porque las fronteras se cerraron en marzo y alcanzó a haber en el verano un movimiento de extranjeros que vinieron a Chile, tanto argentinos y brasileños como alemanes o japoneses en el sur. Es probable que haya venido esa cantidad, pero porque se concentró en la pre-pandemia, ya que el primer caso de contagio en el exterior llegó a Chile los primeros días de marzo.

SIN OPERAR Y PAGANDO PATENTE
– En un escenario optimista, Fedetur estimó que la recuperación de la actividad demoraría unos 32 meses, y en uno pesimista, 51 meses. ¿Cuál es el escenario que se está manejando hoy día?

– Cuando hace un año hablábamos de 50 meses, apuntábamos a 2024,2025, y el escenario optimista suponía que la vacuna entraba después de que empezó el plan de inoculación. A mí me gusta ser optimista y me atrevo a decir que nosotros deberíamos estar hablando de unos 36 meses para volver a una normalidad si es que esto va en disminución. Ahora, tenemos que aprender a vivir con el virus, yo creo que está claro que no se va a eliminar de un día para otro, va a vivir un par de años y probablemente van a aparecer nuevas variantes, nuevas cepas, es un tema bien complejo.

– Cuándo todos esperamos que el país vaya saliendo de la crisis sanitaria, ¿cómo califica la ayuda del Gobierno al sector?

– Nosotros hemos tenido una relación muy fluida y muy positiva con el ministro de Economía, Lucas Palacios, y con el subsecretario Uriarte. Yo creo que el ministro Palacios ha sido un gran apoyo, un gran aliado nuestro en el sentido de apoyarnos al interior del Gobierno. Las medidas que salieron para apoyar a la industria estaban enmarcadas dentro de un plan general del Ministerio de Hacienda, y al menos durante el año pasado el Gobierno y particularmente Hacienda eran partidarios de aplicar medidas generales a toda la economía y no sectoriales.

En ese sentido nosotros nos vimos perjudicados porque, por ejemplo, en los créditos Fogape hay una parte que cubre la garantía estatal, pero la otra va a riesgo del banco. Y la banca nos vio como una industria muy riesgosa, por lo tanto no fue muy fluida la entrega de créditos al turismo. Y además una gran cantidad de las empresas son micro y pequeñas empresas que no están bancarizadas, por lo tanto tampoco tenían acceso a esos financiamientos. Posteriormente hubo una serie de programas Corfo, pero no tuvieron mucha utilización dentro de la industria porque eran complejos y entregaban pocos recursos. En definitiva, lo que el sector necesitaba era trabajar.

– Los negocios estaban cerrados y tenían que seguir pagando arriendo, patente y enfrentando otros gastos.

– Se dieron algunas contradicciones, porque por un lado el Estado nos tenía sin posibilidad de operar, y por otro lado nos cobraba contribuciones, las municipalidades cobraban patentes. Hubo ayuda en el sentido que el Gobierno permitió que las municipalidades dieran más facilidades, pero ellas son autónomas, entonces algunas daban y otras no. En el tema de contribuciones, si bien se permitió no pagar algunas cuotas, igual empezaron a llegar los avisos de remates.

Entonces ha sido muy difícil, sobre todo porque nos encontramos con que no había ayudas sectoriales, pero los aportes fueron buenos en su momento y se agradecieron mucho. No obstante, el tema no es ayuda más, ayudas menos, y así lo hemos planteado: no hay ningún sector de la actividad económica que pueda vivir permanentemente de aportes o regalos. Lo que necesitamos empresarios y emprendedores es poder trabajar.

– ¿Cuál es la estrategia que va a usar la actividad para el despegue, suponiendo buenos vientos?

– Se va a necesitar un plan de promoción internacional importante en el que ya estamos atrasados, nosotros ya deberíamos estar haciendo promoción internacional, como lo están realizando nuestros competidores, como Perú, Colombia y Ecuador. Aquí la industria ha tomado todas las medidas sanitarias necesarias para garantizar un turismo seguro, tenemos más de 20 protocolos entre restaurantes, hoteles, transporte, alojamiento, tour operaciones.

Hay sellos tanto internacionales como nacionales para quienes cumplen con los protocolos. Entonces eso también es parte de la estrategia de entregarles seguridad sanitaria a los turistas tanto nacionales como internacionales y a nuestros trabajadores obviamente. La promoción internacional va a ser muy importante para poder recuperar a esos más de cinco millones de turistas que venían al año.

«LO QUE ESTÁ PASANDO EN LA ARAUCANÍA TIENE MUY ALERTA AL SECTOR TURISMO»
– Usted ha dicho que la actividad turística solo se puede desarrollar adecuadamente en un clima de paz social. ¿La Araucania corre el riesgo de perderse para el turismo?

– El conflicto está focalizado en una zona que no es la más masiva de turismo, es decir no está en los lagos Vil larrica, Colico, Caburgua, Panguipulli, y aunque hemos visto algunos incidentes en ese sector, el problema está más al norte. Pero en el lago Lanalhue ha habido atentados contra cabañas, casas de veraneo, hoteles, y eso obviamente ha afectado; hay tomas de repente, atentados en la Ruta 5.

Lo que está pasando en La Araucanía tiene muy alerta a la industria del turismo, porque es una de las zonas con mayores atractivos del país y hay mucho turismo rural, de pueblo originario, muchos emprendimientos pequeños y medianos. Aquí no solo se afecta a la gran cadena hotelera o al gran operador. Hay mucha gente de esa zona, mucha gente mapuche, que vive de la actividad del turismo.

– Además la violencia ha crecido mucho en intensidad.

– Lo que está pasando en La Araucanía es muy complicado porque observamos además una escalada que no habíamos visto en años anteriores, atentados impresionantes contra vehículos, contra personas, contra la policía, siempre con armamento pesado. Una cosa son las reivindicaciones de tierras, y yo creo que el pueblo mapuche en su gran mayoría es gente pacífica, de trabajo y de paz, pero lo otro es terrorismo.

Es un tema que nos tiene muy preocupados a nosotros y a todas las entidades gremiales de la zona. El turismo requiere de paz, porque nadie va a visitar una zona de guerra y La Araucanía se está convirtiendo de a poco en una zona de guerra en la cual circular por caminos interiores es peligroso.

– ¿Cuáles son las principales amenazas que enfrenta el sector?

– La mayor amenaza tiene que ver con el covid y cómo se va atenuando, mitigando y terminando con este flagelo. Cualquiera sea el gobierno que sea elegido, yo tengo la confianza de que el turismo va a estar dentro de su agenda y de sus prioridades de desarrollo. Obviamente hay una amenaza permanente, que es la violencia. Estamos en medio de un proceso constituyente que tal vez no deje contentos a algunos y se produzcan desórdenes. Esperemos que eso no pase, pero en este minuto lo que más nos complica es lo sanitario.

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