Dependiendo del control del covid-19, que podría permitir la reapertura de fronteras y la reanudación de la actividad en EE.UU., se podría estar optimistas para el próximo año.

La industria de los cruceros está con los ojos puestos en el mar Mediterráneo y en algunos puertos alemanes, donde ya operan este tipo de naves de turismo. Y lo hacen ‘no solo en Chile, sino en el mundo’, según los protagonistas de esta actividad, que en nuestro país crecía a un ritmo de dos dígitos por temporada. Incluso el ciclo 2019-2020 logró crecer un 3%, pese al impacto de la pandemia, que obligó a suspender las recaladas en todo el mundo en marzo.

Es el camino a seguir, pero ‘hay incertidumbre’, comenta Carlos Mondaca, presidente de la Corporación de Puertos del Cono Sur, respecto del desarrollo de la actividad. Porque aunque se mantiene el calendario de recaladas 2020-2021, afirma que ‘nadie en Chile puede afirmar, con total seguridad, qué va a pasar con el mercado de cruceros en los próximos meses’.

‘Lo que queremos es que se reactive, pero, siendo realista, este año no debiéramos tener cambios. Que no se hayan cancelado los viajes no quiere decir que se vayan a realizar’, agrega.

Claudio Nast, de la empresa DMC, el principal operador de turismo para cruceros en Chile, explica que ‘de octubre, noviembre y diciembre nos podemos olvidar. Hay que prepararse para ver qué podemos salvar para enero a marzo’.

Además de la reapertura de las fronteras y los puertos, mientras no se reanude la actividad en Estados Unidos, el punto de origen mayoritario de quienes realizan cruceros, se ve escasa reactivación de la industria.

‘Se tienen que dar dos factores: un destino seguro y que de aquí a noviembre en Chile estemos todos en fase cuatro (apertura inicial). Si no se da, nadie va a venir. Va a estar castigado, en rojo, en el mapa de cruceros. El otro factor es que existan garantías de continuidad operacional de los cruceros’, dice Víctor Oelckers, gerente general de Inchcape, agencia naviera que trabaja con gran parte de las líneas que vienen al Cono Sur.

‘Estamos solicitando que los cruceros tengan el mismo tratamiento que los hoteles, porque son hoteles-flotantes’, agrega Oelckers. Y si se detecta un caso de covid-19, se siga el mismo protocolo y que el buque siga operando y no vaya a cuarentena.

Mondaca afirma que el trabajo previo del Ministerio de Salud, del sector turismo y de los territorios que reciben a los turistas son claves ‘para garantizar un nuevo estándar para recibir pasajeros’, agrega.

Las líneas de cruceros ya han hecho cambios, como reducir tripulaciones y número de pasajeros, al 60% y 70% de la capacidad, sumando espacios para la distancia social y zonas de aislamiento. También han reforzado personal y las instalaciones médicas, además de sumar protocolos más estrictos de embarque.

Pero la industria apunta a 2021, avalada por el 60% de los pasajeros que optaron por recibir vouchers por las cancelaciones de zarpes, que ya suman más de 30 semanas. Y serán ellos quienes tomarán las ubicaciones de los viajes de 2021, aunque también hay nuevas reservas.

‘La gente sigue con ánimo de seguir embarcándose, bajó considerablemente, pero no a cero’, dice Mondaca.

En Chile, la preocupación por los efectos de la paralización se extiende también a los municipios. Solo Punta Arenas, que lideraba las recaladas en Chile, consideraba el arribo de 23 naves entre el 10 de octubre y el 31 de diciembre. En tanto, los puertos de la Región de Valparaíso recibirían 18 cruceros.

‘Ningún crucero va a venir a una ciudad que está cerrada’, dice el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, quien reconoce el enorme impacto de esta industria en la economía local. Por ahora, el edil espera de sus conciudadanos responsabilidad para aprender a convivir con el covid-19 y apunta a una ‘apertura inteligente’, para que las garantías sean de ambos lados: desde los servicios que ofrece la ciudad y un buen control sanitario de los turistas que lleguen.