Restaurantes cuentan su experiencia, la que los obligó a buscar fórmulas para sobrevivir a la pandemia.
Un desafío complejo ha resultado para el sector gastronómico enfrentar la pandemia. Desde marzo que los restaurantes no pueden abrir sus puertas lo que se ha traducido en una baja abismante de sus ventas, que no logran ser compensadas por modalidades como el delivery o el retiro en tienda.

Ello ha traído consecuencias laborales con reducción de personal yen los casos más extremos con el cierre de establecimientos que no cuentan con los flujos de caja para hacer frente a compromisos de arriendo o de pago a sus proveedores. El conocido caso de «Diego Pizza» es sólo una señal de lo que vive el rubro y de lo que otros locales de la zona se esfuerzan por evitar.

REINGENIERÍA

«Tuvimos que reinventarnos, aplicar una reingeniería pero nos ha ido bien gracias a Dios», advirtió la propietaria del tradicional «Marco Polo», Daniela Mazzino que afrontó la emergencia potenciando su servicio de reparto a domicilio.

«Estuvimos cerrados un mes, desde el 20 de marzo y ese periodo fue horrible, pero ya desde abril trabajando solamente con delivery (…) Nos hemos reinventado con todo, con promociones diarias, los lunes 20% de descuento en sándwich, los fines de semana en pastelería, otro en pizza y así vamos ofreciendo nuestros productos», señaló la propietaria del restaurante que en 1955 abrió sus puertas. Pero el proceso no ha sido fácil tomando en cuenta que se debieron realizar ajustes de personal -la mayor parte está bajo la ley de protección del empleo- y que también los ingresos no son los mismos.

«Partimos vendiendo el 15% de lo normal y ahora creo que vamos en un 30 a 35%, pero antes trabajábamos con 36 personas y ahora sólo con 8 (…) por fortuna tenemos una clientela muy fiel y así lo han demostrado desde el primer día que decidimos reabrir y de a poco ha ido creciendo. Las redes sociales nos han ayudado mucho y ahora repartimos hasta en Viña del Mar», sostuvo la propietaria que tuvo la opción de poder acceder a un crédito Fogape. «En octubre bajaron las ventas y también tuvimos que pedir un crédito. En diciembre se recuperó, pero en marzo por el cierre volvieron a bajar (…) Ha sido emocionante el apoyo de la gente, acá somos todos familia», dijo.

MANTENER EL NEGOCIO

El «Ristorant San Marco» de Viña del Mar es otro establecimiento que apuesta a mantenerse mientras duren las restricciones. «El sector está pasando por un momento muy complejo y va a seguir así por mucho tiempo. Pienso que eso recién se va a solucionar para nuestros rubro y el hotelero, que también está muy golpeado, cuando se disponga de la vacuna», comentó Maximiliano Melotti, responsable del restaurante de la avenida San Martín, inaugurado en 1957.

Los fines de semana está funcionando con deliver); pero eso representa apenas entre un 10% y un 12% de la venta normal. «Nos ha servido para mantener vigente el negocio (…) contamos con un delivery propio y la gente lo ha agradecido, en su mayoría son clientes de toda la vida», manifestó el empresario gastronómico que también pudo contar con financiamiento. «Obtuvimos un crédito covid a través del banco Bci y eso nos ha permitido ordenarnos en cuanto a los proveedores, los sueldos, las imposiciones y otros compromisos que teníamos (…) El personal lo hemos mantenido casi completo esperando cómo evoluciona la pandemia. Ahora todo depende de cuánto va a durar este tema», subrayó, pensando además que una eventual reapertura conllevará restricciones.

«Seguramente cuando se reabra habrá condiciones como la disminución de la capacidad. Funcionar a un 25%, por ejemplo, es complejo desde todo punto de vista», concluyó.

SOPORTA IMPACTO

La pandemia sorprendió al Restaurante «Tres Peces» del cerro Concepción en pleno crecimiento. La contingencia obligó también al establecimiento, que se caracteriza por sus preparaciones en base a una pesca sustentable, a replantearse en cuanto a sus canales de venta. «En marzo nos tocó cerrar, hicimos 15 días de cuarentena voluntaria y luego partimos con delivery en Valparaíso todos los días con almuerzo; Viña del Mar, martes, sábado y domingo y Curauma los miércoles», comentó una de las socias, Meyling Tang.

«Tuvimos que optar por una opción que no fue planificada, sino que nos sirve para aguantar estos meses, también entendemos que cuando se reabra va a imperar otro modelo con más protocolos, restricciones, etc.», remarcó, añadiendo que hasta ahora no han tenido acceso a financiamiento bancario. «Debimos achicamos para mantenernos, nos estamos cambiando de casa, pero seguimos con nuestro sistema, comprándole directamente a los pescadores y respetando las vedas».

Recuadro

4 meses llevan cerrado los locales gastronómicos, debiendo recurrir a otras formas de venta.

«Tenemos una clientela muy fiel y así lo han demostrado desde el primer día que decidimos reabrir».
Daniela Mazzino Propietaria Restaurante «Marco Polo»

«Tuvimos que optar por una opción que no fue planificada, sino que nos sirve para aguantar estos meses».
Meyling Tang Socia Restaurante «Tres Peces»