Personas se tomaron menos vacaciones en esta temporada y las empresas se preocupan

Situación económica deteriorada, dificultades para salir de la casa a algún lugar lejos de vacaciones, más la preferencia de acumular los días, son algunas de las razones que se esgrimen para explicar esta gran baja. Esto tiene un impacto tanto en las personas como en el costo para las empresas.
—Se podría pensar que en un año de confinamiento, sin salir y con cifras alarmantes sobre la salud mental de las personas, más un estrés que ha reinado sobre los trabajadores, las vacaciones o días libres, podrían, o deberían, haber aumentado. Según un estudio realizado por Randstad, empresa multinacional de recursos humanos, pasó todo lo contrario.

El estudio que se aplicó entre las empresas que trabajan y están asociadas con la consultora de recursos humanos —fundada en Amsterdam— fue realizado desde diciembre del 2020 hasta mediados de febrero del 2021, arrojando que las solicitudes de vacaciones disminuyeron 36% en comparación al año anterior.

Según lo recopilado por la multinacional, también cambió la cantidad de días requeridos para hacer uso del feriado legal. Esto se puede notar comparando las cifras: antes de la pandemia lo habitual era pedir 10 o incluso 15 días, ahora las peticiones de solo 5 días han sido las favoritas.

Lo anterior, ha hecho que varios expertos se preocupen por la salud mental de los trabajadores, porque desde que comenzó la pandemia por coronavirus el estrés al que las personas han sido expuestas es exponencialmente mayor, comparado con el pre-pandémico.

POSIBLES CAUSAS: RESTRICCIONES PROPIAS DE LA PANDEMIA

Tratando de encontrar una explicación a este comportamiento, Francisco Torres, director de staffing & outsourcing de Randstad, entrega como primera posible razón el «que en el verano las compañías incrementan sus requerimientos de personal temporal y como el mercado laboral ha estado complejo, muchos optaron por aprovechar este peak» asegurando mantener sus ingresos.

Por otro lado, agregó que hay trabajadores que prefieren seguir con sus funciones laborales si es que no podrán «salir del país, de la ciudad o, incluso, de su propia casa», esto «considerando la poca certeza que existe sobre el avance y el retroceso de las fases en las distintas comunas del país».

María Jesús García-Huidobro, de Laborum.com, dice que la pandemia ha sido uno de los factores clave para que la solicitud de vacaciones disminuyera de esta manera. Esto, debido a que este problema sanitario, acarrea, intrínsecamente, una gran crisis económica. Lo que se traduce en altos niveles de desempleo, más situaciones económicas deterioradas de algunas familias, por lo que «en esos casos estar gastando en vacaciones, que casi siempre suponen un gasto extra, no ha sido posible».

«Por otro lado, la mayoría de las personas al tomarse vacaciones no buscan solo descansar, sino que además desconectarse de la rutina, cambiar de aires, conocer lugares y vivir nuevas experiencias. Todas estas cosas se ven dificultadas frente al alza de casos del Covid-19 y las restricciones sanitarias en distintas ciudades del país, lo mismo, obviamente, con el cierre de fronteras», agregó García-Huidobro.

LAS CONSECUENCIAS

Expertos concuerdan en que esta ausencia de vacaciones desencadena en problemas graves, tanto de salud mental, como en funcionamientos propios de una empresa.

Francisco Cerda, CEO de Gudcompany, consultora estratégica integral chilena, dice que esta falta de solicitudes de vacaciones puede desencadenar dos problemas importantes: uno económico y otro de salud mental.

El económico está relacionado a que cuando una compañía ha tenido una mala gestión en políticas para incentivar la toma de vacaciones y días de descanso, se produce la acumulación de estos mismos, ya que son irrenunciables, acumulables y no se pueden eliminar.

Es por esto que, según Cerda, «los días acumulados de vacaciones pasan a ser una deuda que la empresa sostiene ante sus trabajadores». Agrega que si bien las compañías deberían tener el dinero para pagarlas, la acumulación de días más la dura situación financiera que se está viviendo a nivel global por la pandemia, hacen que estas dificultades se vuelvan particularmente costosas.

Lo anterior, porque la mayoría de los recursos han sido ocupados para mantenerse a flote y paliar esta crisis económica. Eso se suma a que, según el director ejecutivo de Gudcompany, «el pago de remuneración obligado en las vacaciones hace que la acumulación de estas pueda llegar incluso a ser más costoso que una indemnización».

Como segunda consecuencia, el especialista menciona el burnout, síndrome de alto estrés que se presenta por sobrecarga laboral y que muchas veces los trabajadores no notan cuando lo padecen.

RECOMENDACIONES Y SOLUCIONES

En miras a futuras políticas que puedan solucionar este problema, Francisco Torres, dice que «se han establecido algunos incentivos, como otorgar un bono por tomar 10 o más días de descanso, entregar recompensas no monetarias, como adicionar un par de días a las vacaciones legales correspondientes, o regalar una ‘experiencia’ a quienes hagan uso de éstas».

Sin embargo, como aclara el mismo director de Randstad, el empleador no puede obligar a los trabajadores a hacer uso de sus días vacaciones, «siempre se requiere mutuo acuerdo entre las partes».

En complemento, María Jesús García-Huidobro, dice que «recomendamos intentar tomarse un descanso aunque sea breve cada 6 meses. Esto evitará la fatiga emocional y laboral, junto con el burnout, ayudando a que las personas puedan trabajar con un reseteo mental que les permita afrontar de mejor manera sus labores».

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