concón, city ​​of viña del mar, chile-693074.jpg

“Vacaciones” en Viña del Mar en temporada de pandemia

“Vacaciones” en Viña del Mar en temporada de pandemia

El dos mil veintiuno para nosotros ha sido más bastante difícil que el dos mil veinte. Y ahora que completé mi proceso de vacunación y logré mi Pase de Movilidad decidí aprovechar el avance de nuestra comuna a fase dos y también irnos a pasar un fin de semana a Viña del Mar para poder reposar nuestras psiques y nuestras ánimas. Puedes utilizar tu Pase de Movilidad para moverte a otra comuna que esté en fase dos o bien superior sin inconvenientes.

Para efectuar viajes interregionales precisas conseguir tu Pasaporte Sanitario en el sitio www.c19.cl. Ahí te solicitarán datos de sobre el sitio al que llegarás y asimismo sobre tu condición de salud relacionado al Covid-diecinueve. En mi caso, como viajo con mis hijos, debí incluir los datos de ellos en exactamente el mismo documento pues los menores de catorce años no precisan un pasaporte sanitario personal.

Viaje en autobus desde Santiago a Viña del Mar
Viaje en autobus desde Santiago a Viña del Mar, con mascarillas y pase de movilidad. dos mil veintiuno
Un dato esencial de recordar: deberás sacar tu Pasaporte Sanitario de ida y de vuelta en tanto que solo tiene una duración de veinticuatro horas.

Salimos desde el Terminal Pájaritos cerca de las 18:00 horas y viajamos por Pullman Autobus. Jamás habíamos ido con esta compañía y nos agradó mucho por el hecho de que tiene asientos más extensos y cómodos y asimismo van menos personas a bordo del autobus.
Ya antes de entrar al andén nos examinaron la documentación y cuando comprobaron que todo estaba en regla, nos dejaron pasar.

Llegamos al Terminal de Autobuses Viña del Mar cerca de las 20:30. Como estábamos cerca de nuestro alojamiento nos fuimos caminando reposadamente por calle Valparaíso. ¡Ni se imaginan la emoción que sentíamos de estar en otra urbe! La ilusión con la que estábamos en ese instante.

Hotel La Blanca, Viña del Mar |
Hotel La Blanca. Viña del Mar, Chile. dos mil veintiuno
Nos alojamos en el Hotel La Blanca situado en Echevers trescientos noventa y seis. Una casona de más de cien años de antigüedad muy agradable y muy realmente bonita. Además de esto tiene una terraza ma-ra-vi-llo-sa para cenar en la noche ❤
El hotel está a cinco minutos caminando de la Plaza Vergara y a diez minutos aproximadamente caminando del Reloj de Flores.

Esta fue la primera vez que nos quedamos en una habitación familiar, de esas que tienen dos entornos. Teníamos 1 cama grande y dos camas pequeñas, con desayuno incluido.
Todo el personal fue atentísimo y comprensivo con nosotros. ¡Se los aconsejo desde el fondo de mi corazón!

Habitación familiar en Hotel La Blanca, Viña del Mar | Mi weblog de Aventuras | dos mil veintiuno
Nuestra habitación familiar. La Blanca Hotel. Viña del Mar, Chile. dos mil veintiuno
Sábado tres de julio de dos mil veintiuno

Como la idea primordial de esta “escapada” era reposar, solicitamos el desayuno a la habitación y nos tomamos muchas horas para prepararnos para salir a pasear.

El encierro, la carencia de los amigos y las actividades normales, la presión y la desmotivación han perjudicado primordialmente a mi hijo. Para él estos meses han sido muy difíciles, sumado a su inminente adolescencia jajaja de ahí que mi mayor motivación era poder sacarlo a él de la ciudad de Santiago a fin de que cambiara un tanto de aire, se relajase y se entusiasmara con la vida otra vez.

Salimos cerca de las dos de la tarde. Adquirimos algo para comer y nos fuimos caminando de manera lenta por Arlegui hasta llegar a Caleta Engloba. ¡Dios! Cuánto precisábamos salir a pasear.

Como buenos turistas nos tomamos una fotografía en el Reloj de Flores y llegamos al fin a sentarnos a la ribera del mar ❤ Mi hija estaba tan conmovida de regresar a sentir la arena en los pies jajaja
Y eso fue todo cuanto hicimos: estar sentados en la playa.

Caleta Engloba, Viña del Mar | Mi Weblog de Aventuras | dos mil veintiuno
Caleta Engloba. Viña del Mar, Chile. dos mil veintiuno
Había poca gente conque era super simple sostener la distancia física con el resto de las personas.
Mis hijos, para cambiar, acabaron bañándose con ropa mientras que pensaba porqué no traje toallas de playa jajaja.
Vimos el atardecer. Sentimos el viento helado y nos devolvimos caminando todos mojados.

Domingo cuatro de julio de dos mil veintiuno.

Para hacer algo diferente tomamos una micro para llegar a Concón pensando que estaban en Fase tres y podríamos encontras un restaurant para comer, mas no. Aún estaban en Fase dos ?

Para llegar tomamos desde la calle Álvarez una micro del recorrido seiscientos cinco y nos bajamos en una estación de servicio en la parte alta de Concón. Preguntamos de qué manera llegar a la playa y bajamos por unas enormes escaleras hasta llegar a la Avenida Borgoño.

Avenida Borgoño, Concón | Mi Weblog de Aventuras | dos mil veintiuno
Avenida Borgoño. Concón, Chile. dos mil veintiuno
Andamos por esa costanera reposadamente hasta llegar cerca del Club de Yates donde hallamos un sitio para adquirir empanadas. Comimos sosegados y después nos sentamos en una playa que, conforme el mapa, se llamaba Playa de las Conchitas.

Siempre y en todo momento me pregunto qué hablarán mis hijos cuando están solos, lejos de mi. Me agrada verlos juntos y que se lleven tan bien. Creo que son los mejores compañeros en la vida y son felices estando juntos.

Atardecer en Concón | Mi Weblog de Aventuras | dos mil veintiuno
Concón, Chile. dos mil veintiuno
Vimos que para regresar a Viña del Mar podíamos tomar una micro que se iba por la costa conque para aprovechar el tiempo nos devolvimos caminando por esa costanera de Avenida Borgoño hasta tomar el recorrido trescientos dos. Pagamos dólares americanos 1.350 por los tres de ida y de vuelta.

Nos bajamos en la Plaza Vergara y nos devolvimos al hotel caminando muy sosegados.

Centa en la Terraza del hotel La Blanca, Viña del Mar | Mi Weblog de Aventuras | dos mil veintiuno
Cena la terraza. Hotel La Blanca, Viña del Mar. Chile, dos mil veintiuno
Lunes cinco de julio de dos mil veintiuno

En ocasiones las cosas no salen como una las planea. En ocasiones no puedes mantener el control de todo, con lo que debimos devolvernos ya antes a Santiago. Mas igual aprovechamos de comer en los restaurants de Caleta Portales en Valparaíso.

Como allí asimismo estaban en Fase dos pudimos comer en la terraza del Restaurant Doña Tatito mirando el mar.

Tras tantos meses encerrados, este era un respiro que nos hacía falta. Fue como un rayito de luz en el instante tan bastante difícil que vivimos.
Espero que cuando las cosas mejoren para nosotros, podamos salir otra vez. Podamos recobrar nuestros instantes familiares más singulares y podamos regresar a gozar de estar juntos.

FRANCISCA ORMAZABAL

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba

Estamos en Telegram